¡Nos desviamos del camino,
pero no pudimos darnos cuenta!
acostumbrados a saborear el sufrimiento,
a respirar el petricor de las lágrimas amargas.
No queremos pensar más que en nosotros mismos,
la compasión dejó de ser una cualidad
para convertirse en un síntoma de debilidad.
Podría decir:
¡grita y aplasta las cabezas de débiles mentes!
la vida misma desaparece o aniquila los más rezagados,
¡TRANSFIGURARSE!
o forzar una metamorfosis para no desaparecer!
cueste lo que cueste,
el único que importa soy yo.
¡Somos la oscuridad Negra y espesa
que consume aquellos destellos de luz que
apenas alcanzan a brillar!
somos asesinos por naturaleza.
El miedo se alimenta de las esperanzas
de aquellos que creen que todo mejorará,
somos caníbales,
somos lo que el mundo jamás quiso concebir,
¡Despreciables!
Y en ocasiones los recuerdos persisten,
y veo el pasado cuando éramos otros,
podíamos vestirnos del sufrimiento ajeno.
El deseo de saciarnos con la sonrisa de los afligidos,
ser la fuerza insaciable de quienes carecen de la misma,
ser la luz inapagable en la espesa oscuridad.
Una lucha entre dos fuerzas,
que han partido la historia de la humanidad,
queremos hacer lo correcto
y no podremos regresar,
blanco y negro,
fuego hielo,
luz y sombra forman uno,
y este mundo colapsa!
Por qué optamos por cobijarnos con la oscuridad
si la luz nos daba su magnífica calidez.